miércoles, 9 de septiembre de 2009

Zapatos Rotos


Ayer fue un día de esos en que te juntas con tu amiga, vas por un café y terminas tomando un helado de proporciones descomunales, sales de tienda como se dice en países a los que aún no voy, vas a mirar qué comprar y ver si te alcanza lo que tienes en la tarjeta, quieres zapatillas, tu amiga quiere zapatillas, sus Converse ya tienen forados de tanto caminar por las aceras de santiago y tú amablemente te ofreces a acompañarla – aunque te compraras zapatillas la semana pasada. Pero lo malo es que tú también quieres, las deseas…las quieres todas y cada una, pero no puedes por el simple detalle, que te recuerda un vendedor de piercing en la nariz y gorra volteada atrás a lo hip hop,”son de hombre”. ¿Qué? De hombre, sí, de hombre, santísimo Dios, ¿es que soy tan masculina en gusto de zapatillas? Mi amiga me tranquiliza y dice que no, pero saben, no me importa…quiero zapatillas, unas que no sean rosadas ni tengan flores, no quiero de esas típicas de nena, quiero unas bien onderas, unas que queden bien con mi vestuario, unas que pueda usar invierno y verano, unas zapatillas de las que me sienta orgullosa de llevar.

Bien, el cuento es que no encontramos nada, a parte de las “masculinas” que le gustaron a mi amiga y a mí…nada, cero. De las lindas no había número, o estaban tan fuera del presupuesto que ni siquiera preguntamos si había números disponibles, la infructuosa búsqueda me hizo pensar ¿qué pasa con este implemento deportivo que enloquece a las masas? Dedique mi tarde a buscar, a investigar y a dejar a mis amigos colgados del Messenger, y saben encontré muchas cosas como que a umbrales del siglo XX en Estados Unidos un señor llamado Marquis Mills Converse abrió una tienda llamada “Converse Rubber Shoe Company” en Malden, Massachusetts - sería exquisito oír al profesor Salomón dar el nombre de la tienda - ahí fue donde el señor Mills creó una marca de zapatillas especialmente dedicada a jugadores de basketball, el diseño consistía en un zapato con planta de goma y caña al tobillo, de lona que permitía una gran movilidad a los jugadores de este deporte, Chuck Taylor, connotado jugador estadounidense, las adoptó como sus favoritas y es así como hasta nuestros días podemos ver el parche de “Chuck Taylor All Star” a un lado de la famosa Converse o “chapulinas” como bien son llamadas en nuestro país gracias a que el famoso Chapulín Colorado también las hizo parte de su escarlata indumentaria.

Phil Knight no se quedo atrás, a principio de los años setenta en Oregón, después de haber trabajado para una marca japonesa, implementa las zapatillas que son diseñadas por el entrenador del equipo de atletismo de la universidad del mismo nombre, así nace Nike – Victoria en griego – una de las marcas, y el logotipo, más importante de vestuario deportivo en el mundo. Instructivo ¿verdad? Me quedaron unas cuantas marcas en el tintero – en este caso en la papelera de reciclaje - pero el punto principal es que me llama poderosamente la atención lo famosas que son las zapatillas.

El que salga a correr, vaya al gimnasio o salga al aire libre a hacer yoga que levante la mano…nadie, ¿en serio? ¿Y para que las zapatillas?

De colores, cuero, lona, plástico y cualquier material nuevo que salga al mercado las zapatillas ya no son simplemente un calzado más…son un símbolo de estatus, de identidad, te muestran de qué lado estas, de dónde vienes, y cuanto dinero tienes o no tienes. Esta semana he visto tele, harta tele y cada tres segundos muestran un comercial de una multitienda diferente, en cada una de ellas la mentada prenda es la reina, la semana de las tillas – nueva jerga que acorta la palabra za-pa-ti-lla – todos, absolutamente todos están pendientes de vender, en un millón y medio de cuotas, armatostes de colores con cordones fluorescentes, negras y doradas, de cuero de cocodrilo, manchadas, enchuladas, rotas, o simplemente las comunes y corrientes que sirven para correr, hacer algún deporte, jugar tenis o simplemente tirar pinta con tu buzo nuevo.

Para los que no hacemos ninguna de esas cosas las zapatillas son parte de la comodidad, te las puedes poner con lo que sea, lo que quieras, jeans o pantalones de tela, incluso trajes de graduación. El mundo del rock y el pop también ha contribuido a dar un giro en el uso de las zapatillas, son famosos los comerciales de Adidas en donde utilizan a estrellas de la canción y el deporte para promocionar sus artículos, Nike a favorecido a los deportista y se ha centrado en la fabricación de nuevas tecnologías para la comodidad del cliente, las campañas son millonarias, invierten mucho dinero para contratar a Cristiano Ronaldo o David Beckham, Converse no se duerme en los laureles, es la clásica zapatilla fashion, estrellas de rock como Julián Casablanca – The Strokes – o Pharrell Williams son sus principales rostros, la comodidad no es lo principal solo marcar un estilo, tu estilo.

Estamos bajo el yugo de la moda, aceptémoslo, no tenemos a donde ir, estamos destinados a usar lo que nos pongan en la nariz, no tenemos derecho a elegir, no podemos fabricar nuestra propia ropa y zapatos, estamos obligados a comprar lo que las grandes compañías quieren y saben…no me hace mucha gracia.

El cuento no fue tan corto, pero la triste historia es que no compramos nada, ninguna de las dos, llegamos y nos encontramos con mi hermano que quería comprar zapatillas, estuvo diez minutos se probó dos modelos y compró las primeras que vio. La vida es tan injusta a veces, incluso cuando quieres adquirir un par de sencillas zapatillas.


AnnLee

No hay comentarios:

Publicar un comentario